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domingo, 26 de noviembre de 2017

LA HERMANA MUERTA.



En tu risa cantaba el verano del niño
menuda como el aire.
La tierra de tus ojos, fuego azul del relente, 
corazón de mi angustia.

-"Cántame una vez más esos tangos del cerro".

El olivar, los grillos, la madrugada ebria,
y de nuevo me hundía
temblándome en las manos
la sangre, la memoria,
hacia dentro, al revés.

!Cuántas horas la ausencia me remite al vacío,
al llanto del exceso que no dobló la noche,
a la línea finísima que se borra en la aurora, 
al tiempo florecido que jugaba en la arena!

Y, tú, allí
sobre el quicio del viejo soportal
mirando el horizonte donde fuimos las dos.

©Mar Gª. Romero.