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viernes, 8 de diciembre de 2017

DIEZ PALABRAS.



Aquél era mi amor
antes de ser olvido.
M.G.R.
             




                          Mis sentidos, 
                          mi aire,
                           la navaja de Ockham.
                         Siempre tú.


                             ©María García Romero.








domingo, 26 de noviembre de 2017

LA HERMANA MUERTA.



En tu risa cantaba el verano del niño
menuda como el aire.
La tierra de tus ojos, fuego azul del relente, 
corazón de mi angustia.

-"Cántame una vez más esos tangos del cerro".

El olivar, los grillos, la madrugada ebria,
y de nuevo me hundía
temblándome en las manos
la sangre, la memoria,
hacia dentro, al revés.

!Cuántas horas la ausencia me remite al vacío,
al llanto del exceso que no dobló la noche,
a la línea finísima que se borra en la aurora, 
al tiempo florecido que jugaba en la arena!

Y, tú, allí
sobre el quicio del viejo soportal
mirando el horizonte donde fuimos las dos.

©Mar Gª. Romero.









lunes, 17 de julio de 2017

JULIO DE INVIERNO, a Francisco Basallote.

Nunca tuve la voz amaestrada,
ni almendros ni cerezos en mi huerto
 ni el nombre de las flores sé, ni advierto
 los rayos de la luna delicada.


 Mi grito es el silencio cual azada
contra la tierra verde que ha cubierto
 el haiku de tu luz, siempre despierto,
que enmudeció la muerte despiadada.


 Voy por tu senda a solas, sin camino,
 maldiciendo hacia dentro tus dolores
 como maldice el reo a su destino.

 Mi corazón que llora tus rigores
 es una cruz del Sur de triste sino,
 maestro Basallote, y estupores.



 ©María García Romero. 17/07/2015

sábado, 10 de junio de 2017

VIVIR.





Se ha levantado el verbo cada vez con más fuerza,
todavía no es carne y quiere ser lucero,
muesca sobre el revólver certero de la muerte
y escalera que lleve a sus mismas entrañas.

Hay nidos en las cumbres ocultos de los ojos,
esmeraldas de hierba que besaran la altura;
mayo abre los días a inmaculados cielos,
y al fin ha despertado el barbecho del aire.

Es un rayo de luna que danza en la arboleda,
dentro, en la noche lúbrica, es poema callado,
pero corre en la sangre las ansias del deseo
aunque rían las Moiras y me tensen la soga.

Minerva y Afrodita juegan con los sentidos,
voy de nuevo a la guerra más desnuda que nunca,
y volveré sin voz, pero sí con mis manos.

La fuente de la noche, mana aún la locura
llena de rosas verdes, negras, imaginarias...
¿Soy acaso verdad en este hermoso sueño,
o un delirio tan solo que nace de mi mente?

No quiero saber nada, busco solo vivir.




©María García Romero.                    

















domingo, 29 de enero de 2017

QUIERO SER...






Levanté una frontera para no traspasarme
ni dar un solo paso más allá de mis fueros.
Siento la lejanía que los vientos me traen
y el cante que me evoca mis sesgadas raíces.

Umbrías que florecen bajo besos ausentes,
líricas fuentes puras donde el sol reverbera.
Escucho por igual canciones y lamentos,
risas, voces de niños, que son ecos lejanos.

Pasan violentas ráfagas que me ciegan los ojos
-una alegre bandada de laureles en flor-,
y recorro otra vez la calle de mi infancia
y veo la dehesa, mi chozo sigue en pie.

Yo no me quiero sorda al clamor del presente,
a la vida que bulle y renueva los días,
al grito de la gente, al grito de las cosas,
quiero ser un cuchillo clavado hasta mi alma.



©María G. Romero.